jueves, 25 de agosto de 2011

Infectada de aburrimiento

Lo primero que esperas sentir en una película de horror, no sé si por que estoy acostumbrada a ver películas con más sangre o ya existan algunas de zombies que me gustan mucho, es por lo menos algo de preocupación, miedo, incomodidad, disgusto, repugnancia o algo parecido, para que sea realmente una experiencia de la cual estaría satisfecha.

Esto lo digo, porque ayer la única pesadilla que tuve fue el haber cenado tacos Chupacabras en la noche, en lugar de haber saciado mis ganas de ver una película de horror buena en el Festival Internacional de Cine de Horror de la Ciudad de México en la Cineteca Nacional.

La película: Los Infectados del director mexicano Alejandro G. Alegre.
La sinopsis: El repentino brote de un virus que convierte a las personas en criaturas hambrientas de odio que atacan a la gente, situada en la Ciudad de México.
Personajes: Marcos, Claudia, Zoe y Renato, cuatro personas que buscan escondite en un cerro próximo a la ciudad.

De entrada, el director al final de la presentación dijo no tener bastantes recursos para realizarla, entonces no debió haber situado la película en el centro de la ciudad ni haber querido mostrar el talento que tiene su equipo para hacer efectos especiales puesto que en el transcurso de la película eso se viene abajo.

Algo que me fui dando cuenta en el transcurso de la película de 77 min., es que algunos espectadores decían "No ha pasado nada" y se largaban, y en efecto, nunca pasó nada a pesar de que trataron de musicalizar para cumplir con la tarea de asustarnos. O sea, la historia, el guión y demás nunca me agradaron, porque después de que todos se infectan uno espera más acción, sangre y suspenso; pero este muchachón de buena fe quizo hacer una historia más romántica y de decisiones, tipo Hollywood, que una historia original.

Otra cosa horrenda fueron los movimientos de cámara, a cada rato mareaban y la verdad que eran innecesarios. Para ver un movimiento de cámara excepcional deberían ver mejor Enter the void, aunque sea otro tipo de películas, pero nadamás dejo ahí el dato.

Una última cosa que no entiendo, es ¿porqué dejaron que una película así esté en un Festival? y sobre todo si es Internacional, y en la ¿Cineteca Nacional? También al final de la película, en la ronda de preguntas dijeron que no querían hacer una película como las del Santo, sino algo serio y la verdad que no era tan serio como el virus de Influenza y la historia era tan irracional que daba tanta risa.

En fin, mi tarde de lluvia valió madres, no les recomiendo para nada esta peli, espero las demás estén mejor (porque iré el domingo ver otra) y que el director Alejandro siga estando así de Alegre haciendo obras independientes, pero que haga mejores películas POR FAVOR porque la única repugnancia, disgusto e incomodidad que sentí fue la de los demás haciendo opiniones malas al respecto; ya que va a tener más apoyos, espero.

GG


miércoles, 24 de agosto de 2011

Feminicidio en México

Hasta este año, 29 de junio de 2011, se tipificó el feminicidio como delito en la Ciudad de México, según autoridades, para construir la equidad en nuestra sociedad. Primero, la equidad no se construye desde una reforma, la cual es ignorada por la ciudadanía, sino desde la educación y la conciencia de género, y segundo, tampoco podremos avanzar si nuestros derechos laborales y de salud sigan siendo aplastados, inequitativos, escasos e inadecuados.


Por lo pronto, seguimos viendo que, por ejemplo en Chihuahua, hoy ha incrementado el número de feminicidios con 367 adultas, 56 menores y tres lactantes. Y en la Ciudad no dejan de usarse esos piropos gachos que solamente dejan ver al hombre humillado y frustrado.


"Tod@s" sabemos que nuestra cultura misógina está implantada en nuestros usos y costumbres y que actualmente los medios, como en telenovelas donde el papel sigue siendo de sumisión, los mismos padres/madres y en todos los ambientes donde convivimos en la sociedad están infectados de este machismo enfermo que nos discrimina como mujeres.


Entonces, yo diría que para el buen funcionamiento de las reformas, también debe haber un seguimiento con grupos de ciudadan@s, pero no cristian@s o burgueses como el caso de Sicilia, sino ciudadan@s comprometid@s, y auditorías por l@s mism@s ciudadan@s trabajadoras (es).


Sumado a esto dejo una Declaración del colectivo Pan y Rosas en el contexto del Encuentro de Mujeres de Izquierda ante la Emergencia Nacional, que se dio justamente después de la tipificación y fueron los puntos que se dieron a conocer en el Encuentro y que se siguen dando.



Los últimos años nuestro país ha sido golpeado por la mayor crisis económica de las últimas décadas, misma que el gobierno descarga sobre millones de trabajadores y sus familias, con medidas como la privatización de los servicios y el campo, el cierre de empresas, el recorte de salarios, el aumento de precios, la inflación y la falta de seguridad social. Esto trajo a su paso el ataque a los derechos de los trabajadores, el encarecimiento de la vida y en especial la de las mujeres pobres y trabajadoras, siendo ellas las primeras en ser despedidas, además de percibir salarios menores por el mismo trabajo. La juventud en su mayoría mujeres no tiene acceso a la educación ni al empleo, y cuando lo consiguen es en la precarización absoluta, careciendo de servicios básicos como guarderías, comedores, transporte seguro, seguridad social, etc.
Al mismo tiempo que el gobierno pretende su nueva reforma laboral, avalada por el Consejo Coordinador Empresarial y la cúpula del sindicalismo burocrático de la Confederación de Trabajadores de México, dejando intactos sus privilegios. De aplicarse esta política sería un grave retroceso a los derechos de los trabajadores, pues legalizaría prácticas de subcontratación (outsourcing), despidos, contratación a prueba y por capacitación, limita el pago de salarios caídos a un año en un proceso laboral, restringe el ejercicio del derecho a contratación colectiva, la libertad sindical, entre otras medidas. Donde las mujeres y la juventud son los más atacados.
La “guerra contra el narco” y los derechos de las mujeres
La política de “guerra" contra el narcotráfico” de Felipe Calderón ha profundizado la ingerencia del gobierno de Estados Unidos en la seguridad nacional, expresado en el Plan Mérida y la “cooperación” bilateral en materia militar. Se ha destinado un millonario presupuesto a la militarización y los soldados en las calles aumentan, siendo ya casi 500 mil efectivos. Las consecuencias de esto son 50 mil asesinatos a lo que va del sexenio, hay registro de 22 mil desapariciones forzadas, más 12 mil huérfanos y miles de desplazados. Además las fosas clandestinas, los asesinatos y secuestros de migrantes, el juvenicidio, un alarmante incremento del feminicidio en todo el país son parte de esta dramática realidad. Al mismo tiempo que vivimos una “democracia” al servicio de la clase dominante, pues en miles de casos ante estos hechos prevalece la indolencia e impunidad.
La militarización lejos de generar mejores condiciones para la población, busca atemorizar a los trabajadores y el pueblo, atentar las libertades democráticas y contener el descontento popular. Mientras el gobierno criminaliza la protesta social, son perseguidos y asesinados periodistas y luchadores sociales, como la persecución de Malú García Andrade, fundadora de Nuestras Hijas de Regreso a Casa en Cd. Juárez y los asesinatos de nuestras compañeras de lucha contra el feminicidio Marisela Escobedo y Susana Chávez.
Es necesario reorganizar la movilización para que los militares regresen a los cuarteles y paguen los crímenes cometidos contra la población. Ante la violencia y violación a los derechos humanos por parte del gobierno, es necesario que el movimiento de mujeres llame al movimiento estudiantil, campesino, obrero, popular y a las mujeres, a impulsar un Encuentro Nacional contra la Militarización sobre las bases de una política independiente, sin confiar en que mediante el dialogo con el gobierno y las instituciones del régimen se puedan resolver las causas estructurales de la violencia y la descomposición social.
Hubo 10 mil asesinatos de mujeres y niñas en 10 años, marcados por la indolencia de las autoridades en la mayoría de los casos pesa la impunidad. Este grave problema se cimienta sobre las bases estructurales de la violencia hacia la mujer y los rasgos más reaccionarios de la sociedad capitalista, donde prima la descomposición social y del régimen. Crecen los secuestros de mujeres y de niños, víctimas de las redes de trata y prostitución, donde se estima que de los 3.5 millones de niños que trabajan, entre 5 y 17 años; 31% menores de 14 años, lo hacen en condiciones de explotación sexual y trata. Un jugoso “negocio” para los proxenetas, que compran la complicidad y hasta la participación directa de funcionarios, jueces y fuerzas represivas, especialmente en las regiones más pobres del país.
Mientras estos delincuentes actúan con impunidad, se criminaliza a las mujeres que deben recurrir al aborto clandestino. Este clerical gobierno ha consolida su alianza reaccionaria entre la iglesia y el estado, que atenta contra nuestros derechos, mientras miles de adolescentes se convierten cada año en madres y el aborto clandestino sigue siendo una causa velada de muerte en México. Fuertes campañas de los grupos clericales y derechistas acompañan las reformas que criminalizan a las mujeres por aborto, bajo cargos de homicidio, con penas hasta por 35 años de cárcel. Su aprobación en 18 estados del país, impulsada por el PAN, con respaldo del PRI y en algunos casos del PRD, es un retroceso de décadas en la lucha por los derechos de las mujeres.
Estos “defensores de la moral”, son en realidad los protectores de los curas pederastas y abusadores y guardan silencio ante el feminicidio. Además una minoría clerical impulsa campañas homofóbicas contra la libertad sexual y la adquisición de todos los derechos para parejas del mismo sexo e intentando anularlos en el DF.
Por un plan de lucha nacional en defensa de nuestros derechos
Este Encuentro donde coincidimos mujeres trabajadoras, amas de casa, estudiantes, feministas, defensoras de derechos humanos y activistas de varios estados del país, es una oportunidad para organizarnos y luchar contra esta realidad que nos imponen los patrones, el gobierno, la oposición derechista y la Iglesia. En la perspectiva de unirnos con nuestros compañeros trabajadores y otros sectores en lucha.
Durante dos gobiernos panistas, desde la caída del PRI, no hemos visto gestos a favor de las mujeres y los trabajadores. Solo nuestra organización podrá frenar la embestida. Hemos visto a los trabajador@s salir y enfrentarse con el gobierno, la patronal y en algunos casos a sus burocracias sindicales. Con muchos límites y no siempre ganando sus luchas, vimos al magisterio, los mineros, los electricistas, los trabajadores de la salud, así como a los familiares de la guardería ABC, las madres de jóvenes asesinados, las familiares de víctimas del feminicidio. Estos ejemplos deben ser nuestra lección en las próximas luchas por los derechos de la mujer y las demandas de la mujer trabajadora.
La lucha contra el aparato estatal panista respaldado por EEUU, sólo la ganaremos si luchamos en unidad con otros sectores que recienten la miseria y la opresión. Esto sería un gran salto en la organización de la clase trabajadora y la lucha de las mujeres, que los sectores que despiertan a la vida sindical y política, tomen en sus manos, la lucha por los derechos de las mujeres trabajadoras, incluidas quienes comienzan a organizarse, desde sus lugares de trabajo y centros de estudio.
La mejor respuesta que podemos dar hoy a los valientes testimonios de las víctimas de la “guerra”, en el marco de la propuesta a la formación de un Pacto Nacional de las Mujeres ante la Emergencia Nacional, es hacer un llamado de unidad a las familias de las víctimas de feminicidio, a las madres y las viudas de los asesinados por el ejército y el narco en el país, a las defensoras, a las perseguidas, a las activistas, a las estudiantes y mujeres pobres de todo el país, incluidos los sectores en lucha. Para luchar contra la militarización, por alto a la impunidad, el cese del feminicidio y el fin a los asesinatos en todo el país.
En este Encuentro Nacional de Mujeres, hacemos un llamado a todas las organizaciones políticas y sociales, de trabajadores, de estudiantes, y a todas aquellas mujeres que compartan esta perspectiva a unir nuestras fuerzas para pelear por UN GRAN MOVIMIENTO DE LUCHA CONTRA LA MILITARIZACIÓN, POR EL DERECHO AL ABORTO, POR ALTO AL FEMINICIDIO Y POR LOS DERECHOS DE LAS MUJERES TRABAJADORAS.
¡Basta de violencia contra la mujer!
¡Separación real y absoluta de la iglesia y del estado! ¡Ni una muerta más por aborto clandestino!
¡Ni una asesinada más! ¡Destitución, juicio y castigo a los jueces y autoridades implicados en negligencias en casos de feminicidios!
¡Por una comisión independiente integrada con mujeres destacadas en la lucha contra los feminicidios y los derechos humanos y con familiares de las víctimas!
¡Apertura y reapertura de todos los expedientes donde hay implicados asesinos de mujeres!