El antropólogo e historiador mexicano Miguel León-Portilla lo dijo admirablemente:
Cuando muere una lengua
las cosas divinas, estrellas, sol y luna;
las cosas humanas, pensar y sentir, no se reflejan ya
en ese espejo.
Cuando muere una lengua
todo lo que hay en el mundo
mares y ríos,
animales y plantas, ni se piensan, no pronuncian
con atisbos y sonidos
que no existen ya.
Cuando muere una lengua
entonces se cierra
a todos los pueblos del mundo
una ventana, una puerta,
un asomarse
de modo distinto
a cuanto es ser y vida en la tierra.
Cuando muere una lengua
sus palabras de amor,
entonación de dolor y querencia,
tal vez viejos cantos,
relatos, discursos, plegarias,
nadie, cual fueron,
alcanzará a repetir.
Cuando una lengua muere
ya muchas han muerto
y muchas pueden morir.
Espejos para siempre quebrados,
sombra de voces
para siempre acalladas:
la humanidad se empobrece.
Así que salvemos y luchemos por las lenguas que quedan!!! :D